Vivir ligero no es una renuncia, es una forma de libertad. Viajar simple significa moverse sin ruidos, sin exceso, sin prisa. Significa apreciar lo esencial, elegir lo que suma y dejar atrás lo que pesa.
Cada viaje —exterior o interior— se vuelve más claro cuando dejamos espacio para lo que realmente importa. Menos carga, más dirección. Menos distracción, más autenticidad.